Corte de Arbitraje Hispano Portuguesa

Corte de Arbitraje Hispano Portuguesa 2017-11-07T19:45:04+00:00

Sobre la Corte de Arbitraje

La Corte de Arbitraje nace como un servicio de la CHP y es un proyecto que se remonta a los estatutos de la Institución de 1971, si bien, su aprobación definitiva se produjo en 2008. Las ventajas de esta Corte son geográficas (mercado ibérico), sectoriales (en especial en pequeñas y medianas empresas) y económicas.

¿Qué es la corte de arbitraje?

Una institución creada al amparo de lo dispuesto en la Ley 60/2003 de 23 de diciembre de Arbitraje, y en los Estatutos de la Cámara Hispano Portuguesa de Comercio e Industria, como un servicio de esta última destinado a administrar los arbitrajes de carácter interno o internacional, de derecho o de equidad, que le sean sometidos, prestando a tal efecto la organización, asistencia y asesoramiento que sean necesarios.

¿Cuándo arrancó la decisión de su creación?

El incremento del tráfico mercantil entre España y Portugal, en los últimos años, ha traído consigo, de forma inevitable, un incremento también de las controversias entre los agentes económicos españoles y portugueses. De ahí que, la Cámara, que ya había previsto en sus Estatutos la posibilidad de “facilitar el arbitraje y la conciliación, con el fin de solucionar conflictos que puedan surgir en las relaciones privadas interpeninsulares”, considerara que había llegado el momento de pasar a la acción y proceder a la creación de la Corte. El proyecto es antiguo, pues se remonta como hemos visto a los propios Estatutos, que datan de 1971. La aprobación del mismo, en cambio, es reciente, ya que tuvo lugar el pasado mes de diciembre.

¿Cuál es el papel de la CHP?

La CHP tiene por objeto, de acuerdo con lo previsto en sus Estatutos, el fomento de las relaciones económicas, comerciales, industriales, financieras, geográficas, culturales y, en general de amistad, entre España y Portugal. A tal efecto, organiza conferencias, seminarios, misiones y viajes de estudio; y desarrolla servicios de asesoramiento, facilitando, en este contexto y llegado el caso, el arbitraje y la conciliación. Y es, precisamente, este servicio de arbitraje y conciliación el que ahora la CHP materializa de forma efectiva mediante la creación de la Corte.

¿Qué requisitos tienen que darse para solicitar la intervención de la Corte?

El requisito básico es la existencia de una controversia o conflicto de intereses, que las partes interesadas remiten a un tercero, en este caso, la Corte, para que ésta lo administre y, a través del árbitro o árbitros elegidos de común acuerdo, proponga una solución.

¿Quiénes serán los beneficiarios?

Las personas o entidades que hayan convenido libre y voluntariamente, de forma expresa, someter la resolución de sus controversias o conflictos al arbitraje de la Corte. Los beneficiarios deben ser, en principio, españolas y portuguesas, aunque ello no obsta a que recurran a la Corte personas y entidades de otras nacionalidades, si así fuere su deseo.

¿Cuáles son los puntos fuertes de la Corte frente a un proceso tradicional?

Entre las ventajas que el procedimiento arbitral previsto en el Reglamento de la Corte puede ofrecer frente a un procedimiento ordinario, se encuentran las de mayor especialización (los árbitros son, por regla general, especialistas en las materias objeto de discusión); mayor rapidez (frente a los dos o tres años de un procedimiento ordinario en primera instancia, el plazo de duración de un procedimiento arbitral suele ser de seis meses); y mayor garantía (por ser la decisión, como citábamos antes, obra de especialistas).

Supone una ventaja geográfica, sectorial y tarifaria

Y la Corte Hispano Portuguesa ¿tiene ventajas frente a otras Cortes de Arbitraje?

Sí. Además es un aspecto más interesante que las ventajas que ofrece el procedimiento arbitral frente al ordinario. Los puntos fuertes a destacar desde la Corte Hispano Portuguesa son, en primer lugar, una ventaja geográfica, por el ámbito en que la Corte esta llamada a desenvolver su actividad, que no es otro que el de los mercados español y portugués o, si se quiere, ibérico; en segundo lugar, sectorial, por la naturaleza y dimensión de los agentes económicos cuyas diferencias esta llamada a resolver, que es, de forma prioritaria, aunque no exclusiva, el de las pequeñas y medianas empresas españolas y portuguesas; y, en tercer lugar, tarifaria, por la moderada cuantía de los honorarios de los Árbitros y de los derechos de la Cámara, que hacen de él el servicio más competitivo de cuantos existen en la actualidad.

¿Cuánto puede durar un procedimiento arbitral?

Según decíamos antes, el plazo de duración de un procedimiento arbitral suele ser, por regla general, de seis meses. En el caso de la Corte Hispano Portuguesa, este plazo, tal y como dispone el articulo 37 de su Reglamento, es, efectivamente, de seis meses, desde la fecha de presentación de la contestación por la parte demandada. Ahora bien, los árbitros pueden prorrogarlo por un plazo no superior a dos meses, mediante decisión motivada.

¿Cómo se desarrolla este proceso?

El procedimiento requiere, primero, la existencia de una controversia o con- flicto ente dos partes; segundo, que ambas, mediante un convenio o pacto arbitral, decidan someter dicha controversia o conflicto a la Corte; tercero, que elijan, de común acuerdo, un arbitro o árbitros (en su defecto, lo haría la Corte); cuarto, que la parte demandante presente una solicitud escrita a la Corte, identificando las circunstancias propias del caso; y quinto, que la Corte notifique a la otra parte la solicitud de sumisión a arbitraje. A partir de estos primeros pasos, el procedimiento se desarrolla de acuerdo con las mismas o idénticas fases que las de un procedimiento ordinario, como son: el escrito de demanda, el emplazamiento de la parte demandada, la contestación de la demanda, la comparecencia de conciliación, la audiencia previa, el periodo probatorio y el escrito de conclusiones, para dar paso, finalmente, al laudo o sentencia arbitral, todo ello en un plazo de 6 meses desde la contestación de la demanda.


Presidente

D. Antonio Viñal

Vicepresidente
D. Enrique Belzuz

Vocal
D. José Ángel Ruiz Pérez

Secretario
D. Pedro Moreira dos Santos

Dpto. Servicios de Información

Tel.: +34 91 442 23 00
E-mail: info@chp.es

Cláusula Arbitral

Con renuncia al ejercicio de sus derechos ante la jurisdicción ordinaria, las partes se someten al arbitraje de la Corte de Arbitraje de la Cámara Hispano Portuguesa de Comercio e Industria en España para la resolución de cuantas cuestiones puedan surgir respecto de la interpretación y ejecución del presente contrato, encomendando a aquélla la administración del arbitraje y el nombramiento del árbitro o árbitros, con sujeción en todo ello, a lo prevenido por el estatuto y el reglamento de arbitraje de la misma.

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